Hablar de altura no siempre es la distancia vertical entre un objeto o punto determinado, metafóricamente hablando, es también ver que alguien sube hacia la altura pero del éxito.
Precisamente de la altura de un gran boliviano es que escribimos. José Moreno, nacido hace 63 años en Riberalta una cálida región del oriente boliviano, de cuna humilde, que migrando a Santa Cruz a los 17 años fue profesor de arte. Después de pasar por muchos oficios y estudios en distintas áreas, como el teatro, nació la veta de la pintura que la tenía guardada, quizá desde muchos años atrás.
“Este boliviano, ciudadano del mundo, no persigue la fama o los reconocimientos. Pinta porque la pintura le es tan natural como el respirar. No se pierde en innecesarias bohemias, o por las complicadas filosofías del conceptualismo”, escribe la prensa boliviana.
José Moreno; un artista luego de mucho esfuerzo e intentos fallidos para que su obra sea conocida, tocó varias puertas en su país natal, mismas que no se abrieron, pero fueron otras las que le dieron oportunidad, primero fue la embajada de Méjico, siendo el punto de partida para expandir su arte en otras latitudes del mundo.
JOSÉ MORENO Y SU CONTACTO CON EL MUNDO
José Moreno, nace a la vida artística para que su obra se expanda por otros mundos, y así fue, desde la amazonia del oriente boliviano, cuya línea fronteriza traza imperceptible con el país vecino del Brasil, todo ese paisaje natural son suyos, “desde que abre los ojos, los verdes desbordantes, las lianas, las flores lujuriosas, las hojas brillantes donde la luz inventa prismas insospechados y las aves, la de plumaje colorido y cantos resonantes”; entre otras temáticas que la naturaleza lo que inspira.
Su arte le permitió contactarse con el mundo paso a paso, como; París, San Paulo, España, Nueva York, Costa Rica, Emiratos Árabes, entre otros. Sus lienzos visten los muros de museos y de grandes coleccionistas.
EL ARTE DE MORENO
Con 45 años de fructífera labor pictórica, nos muestra que el arte se hace con las manos, con el alma y con el oficio, “sólo soy un naturalista y querendón de mi tierra”, remarca, como dirían muchos que han escrito sobre él “José es un defensor de la naturaleza”, porque su raíz nutricia y de inspiración nace de ella misma.
Y es que los grandes maestros del pasado nos han enseñado a apreciarla desde distintas perspectivas y José Moreno tal parece que es único en su género, sus lienzos desbordan de color “un paraíso perdido, anterior al hombre, o al menos anterior al momento en que el hombre decidiera someter a la naturaleza a su arbitrio”, refiere un comentario sobre el artista.
PRONTAMENTE EN ORURO Y POTOSÍ
Así es José Moreno, modesto y sencillo, nuestra conversación vía teléfono nos demostró que es un gran ser humano, prontamente quiere visitar dos ciudades pendientes para él en Bolivia; Oruro y Potosí, “quiero conversar con nuevas generaciones, compartir mis experiencias como artista, pero ante todo, enseñar cómo vender una obra, algo difícil para muchos”, advierte.
Tiene proyectado para el siguiente año 4 muestras importantes; Austria, Francia, España y México, lo llamativo de las mismas, es que toda la obra está ya vendida a coleccionistas de esos países.
Si bien José Moreno, no figura en los libros de arte boliviano, alguien diría “nadie es profeta en su tierra”, pero hoy Bolivia está representada con su obra en grandes escenarios.
Es que la representación artística de Moreno vinculada a la naturaleza está estrechamente emparentada con la percepción social del mundo natural, al mismo tiempo que el artista contribuye a un cambio progresivo en la forma en que nos relacionamos con ella y la visualizamos. Aquí estas líneas dedicadas al maestro José Moreno, un artista de altura.
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