La seguridad patrimonial en Bolivia es el talón de Aquiles, templos católicos coloniales, pinturas, tejidos que están ubicados en el área rural se encuentran desprotegidos ante inescrupulosos al acecho. Robos, vandalismo, saqueo arqueológico y la comercialización ilícita de obras de arte, especialmente en lugares de culto y museos, a menudo son sustraídos por redes organizadas para su venta en el extranjero.
La seguridad patrimonial en Bolivia es el talón de Aquiles, templos católicos coloniales, pinturas, tejidos que están ubicados en el área rural se encuentran desprotegidos ante inescrupulosos al acecho. Robos, vandalismo, saqueo arqueológico y la comercialización ilícita de obras de arte, especialmente en lugares de culto y museos, a menudo son sustraídos por redes organizadas para su venta en el extranjero.
Un hecho trascendente sucedió el pasado siglo. A partir de 1978 comenzó el saqueo de piezas ceremoniales de los ancestros de Coroma, una comunidad de 30 aldeas situada en el departamento de Potosí. Extranjeros se robaron sistemáticamente 500 tejidos sagrados.
Cristina Bubba reconocida psicóloga social e investigadora del patrimonio cultural, allá por el año 1988, descubrió el robo de la iglesia de Coroma, fueron los tejidos reconocidos como una de las expresiones textiles más importantes y antiguas de Bolivia, heredera de tradiciones prehispánicas.
Hace poco Cristina Bubba dejó este mundo terrenal, quien a través de un juico internacional a dos grandes potencias: Estados Unidos y Canadá, fue protagonista de la recuperación de tales tejidos que fueron robados y vendidos a coleccionistas de esos países. Gracias a ese gran esfuerzo de denuncia internacional se recuperaron, alrededor de 500 piezas sagradas y fueron devueltas a la comunidad. Aquí su historia y homenaje a mi amiga Cristina Bubba.
CRISTINA BUBBA ZAMORA
A Cristina, nacida en Chuquisaca, la conocí de siempre en Oruro, y en nuestras tertulias yo le decía; “tú eres una orureña nacionalizada”, (reíamos a carcajadas) precisamente la familia Bubba vivian en Oruro su mamá, hermanas, etc. aún conservan un restaurante denominado ‘La Casona’ local muy céntrico a media cuadra de la plaza principal, muchos coinciden que la mejor pizza y salteña se degustan en ese establecimiento de comida.
Fuera de la anécdota, Cristina estudio psicología social, y dedicó su vida a la investigación patrimonial, dejó una huella imborrable en el campo de la cultura y la historia de Bolivia. “Su trabajo no solo enriqueció el conocimiento sobre las raíces ancestrales del país, sino que también impulsó acciones concretas para recuperar y preservar el patrimonio cultural de comunidades como Coroma”, escribieron los medios al deceso de tan importante personalidad.
JUSTICIA Y MEMORIA
Uno de los aportes más destacados de Bubba fue su participación en la recuperación de los tejidos tradicionales de Coroma, comunidad ubicada en el altiplano boliviano. Estos tejidos, considerados patrimonio cultural inmaterial, estaban en riesgo de desaparecer debido a la falta de preservación y al paso del tiempo.
Bubba lideró proyectos de investigación y rescate que ayudaron a documentar, conservar y revitalizar estas técnicas ancestrales, promoviendo su valoración tanto a nivel nacional como internacional.
Otro capítulo importante en la vida de Cristina Bubba fue su lucha por la justicia en torno al robo de tejidos ancestrales, Bubba colaboró estrechamente con las autoridades y expertos para identificar a los responsables y exigir la devolución de los objetos. Su trabajo fue fundamental para sensibilizar a la comunidad internacional sobre la importancia de respetar y proteger el patrimonio cultural de Bolivia.
En 1998, la investigadora chuquisaqueña obtuvo el premio Rolex a la Iniciativa, cuyo objetivo es ayudar a “pioneros que tenían poco o ningún acceso a las fuentes de financiación tradicionales, y que estaban respondiendo a grandes retos con proyectos originales e innovadores destinados a mejorar el conocimiento y el bienestar humanos”, publica un estudio.
CONTACTO CON JOHN MURRA
El año 2001 por cuestiones académicas y culturales, y gracias a las gestiones del malogrado Benjamín Khol+ un bolivianista y mecenas, visité la Universidad de Cornell en el estado de Nueva York. Luego de un conversatorio en dicha universidad, ahí con paso cansino por las calles de Ithaca encontré al maestro John Murra, e inmediatamente me presenté para concertar una reunión, ni corto ni perezoso con una cámara filmadora y fotográfica más una grabadora, visité su domicilio y entreviste al maestro, artículo que publiqué a la muerte de Murra el año 2006.
En nuestra larga conversación con Murra, imposible no hablar de los tejidos de Coroma, y recordó como junto a Cristina Bubba fue protagonista principal del juicio internacional, “gracias a una estrategia organizada por Cristina, logramos ganar el juicio a los gringos”, replicó.
A la muerte de Murra a sus 90 años, luego de haber leído mi artículo, Cristina visitó mi domicilio en Oruro y juntos observamos el video que grabe del maestro, muy conmovida derramó lágrimas y recordó todo lo que planearon para el juicio.
Cuando sucedió el saqueo, la labor de Murra fue muy importante para rescatar la identidad de Coroma, traducido en sus tejidos ancestrales comentó Cris. “A partir de 1978, aprovechando una festividad, traficantes extranjeros de textiles antiguos llegaron a Coroma, haciéndose pasar por fotógrafos o investigadores y tomando fotografías completas de los tejidos. Luego, enviaron a intermediarios locales con esas fotos y pagaron dinero a los custodios temporales para adquirir las piezas. En poco tiempo, muchas prendas desaparecieron del q'ipi y fueron reemplazados por tejidos de otras regiones, para que no se note lo que faltaba. Algunas prendas originales incluso fueron divididas para ajustar su número a los inventarios oficiales”, rememoró la investigadora.
Recordar que los textiles de Coroma, fabricados antes de 1900, fueron exportados ilegalmente, evadiendo leyes que protegen el patrimonio cultural boliviano. Los yatiri, o sabios, preocupados expresaron su descontento con su exilio en países del norte y buscaron aliados. El primero fue John, quien recibió una invitación al The San Francisco Show en 1988, a pesar de no participar en este tipo de eventos ni ser comprador de antigüedades. La invitación mostraba una foto de un tejido antiguo que Steven Berger, quien había visitado Coroma en 1985, ofrecía a la venta. John, preocupado por el tráfico de tejidos, envió la tarjeta a Cristina, quien reconoció la pieza en la foto como un qhawa o unku ceremonial de Coroma.
En ese contexto, John Murra consideró el proceso como una "batalla" personal y sugirió a Cristina viajar a Estados Unidos para presentar denuncias antes del show. Para ello, contactó a antropólogos y personas solidarias. Cristina, Pío Cruz Flores y otros acudieron a San Francisco, donde contactaron a la embajada de Bolivia en Washington y a USÍA, que ya estaban informados del tráfico ilícito de tejidos de Coroma a través de cartas de Murra. Las aliadas asistieron al evento para identificar el puesto y recopilar información. John contó “yo inventé la idea de enviar una dama vestida elegantísimamente, con diamantes y todo eso, a la exposición de este 'guaquero' que vendía tejidos en San Francisco", contó el Dr. Murra.
EL CAMINO DE LAS ALMAS
En marzo de 1989, se produjo un video titulado "Jach'a tálala Jach'amamalan Thakipa" (El Camino de las Almas), con actores del ayllu de Coroma, para concientizar sobre el valor ritual de sus tejidos y denunciar su saqueo. John Murra tradujo el guion al inglés con ayuda de Susan Lobo, dedicando la producción a él y a Gunnar Mendoza. La visita de un delegado de Coroma en Cochabamba en enero de 1989 emocionó a John.
El video motivó a Michael Rattier del Center for Constitutional Rights en Nueva York a asumir una batalla legal sin costo, logrando que la firma Morrison y Foerster en San Francisco, con William Verick a la cabeza, tomara el caso. En 1990, cinco delegados de Coroma viajaron nuevamente a San Francisco para identificar los tejidos incautados, acompañados por doña Salustiana Martínez de Torrez, quien fue fundamental en la re-verificación. La Aduana estadounidense, mediante documentos de Berger, detectó otros tejidos en colecciones privadas, que también fueron reclamados.
Tras más de cinco años de juicios, negociaciones, pruebas y rituales, 500 tejidos fueron devueltos a Coroma, donde se celebraron homenajes y ceremonias que duraron más de quince días, por sus comunarios.
SE FUE CRISTINA
La reconocida investigadora chuquisaqueña María Cristina Bubba Zamora falleció el 26 de enero de 2026 a los 72 años. Su deceso enlutó al ámbito académico cultural boliviano por sus estudios y logros en favor de los textiles bolivianos. Bubba fue mucho más que una investigadora; fue una defensora incansable de la identidad y memoria de Bolivia. Su compromiso con la cultura y la justicia continuarán inspirando a quienes valoran el patrimonio cultural y buscan mantener viva la historia de sus comunidades. A través de esta semblanza dedico estas líneas a una gran amiga, adiós Cristina Bubba.
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