En los últimos 17 años en Bolivia, más de 10 mil adolescentes entre 13 y 17 años se casaron, amparadas por una normativa que permite el matrimonio o concubinato con autorización de los padres. Ahora, activistas y legisladoras impulsaron un proyecto de ley para prohibir esta práctica, que vulnera derechos de la niñez y adolescencia.
En los últimos 17 años en Bolivia, más de 10 mil adolescentes entre 13 y 17 años se casaron, amparadas por una normativa que permite el matrimonio o concubinato con autorización de los padres. Ahora, activistas y legisladoras impulsaron un proyecto de ley para prohibir esta práctica, que vulnera derechos de la niñez y adolescencia.
La situación de las niñas que se casan en Bolivia, especialmente aquellas que lo hacen con personas mayores, es un tema complejo que involucra aspectos culturales, sociales, legales y de derechos humanos. Según datos de la Defensoría del Pueblo y el Servicio de Registro Cívico (Sereci), desde 2014, se han registrado más de 6.000 matrimonios y uniones infantiles forzadas en Bolivia que implican a adolescentes de 16 y 17 años.
A continuación, sitúo a consideración el presente artículo, a propósito de una nueva ley que fue aprobada por el parlamento boliviano que prohíbe el matrimonio con niñas en nuestro país. Los nombres de mis entrevistadas se mantienen en el anonimato para cuidar la integridad de las mismas.
TESTIMONIOS
Juana (nombre ficticio) de aproximadamente 45 años, estaba de paso rumbo a Cochabamba lugar de su residencia, llegó de Chile después de varios meses de trabajar en la cosecha de uva y manzana, con el dinero que gana, apoya a sus dos hijos que estudian en la universidad.
“Yo soy aymara nací en Huallamarca (Oruro). Cuando niña apenas cursé la escuela, por ser mujer tenía que pastar todos los días las ovejas y llamas. A mis 15 años, mis padres me obligaron a casarme con un señor mayor, él tenía como 30 años, en ese entonces como era casi niña, no sabía que era ser; ama de casa, mujer de un hombre mayor, cocinar para él, lavar su ropa y peor tener hijos, tuve dos; un varón y otra mujer, y mi familia me dejó nomas, decían que estaba segura con ese hombre. Pero después de muchos años decidí romper esa relación, no soporté los abusos que sufría, además me pegaba cuando llegaba borracho, viví un calvario”.
Sandra (Nombre ficticio) de aproximadamente 29 años, es de Santa Cruz de la Sierra.
“Soy de Portachuelo, tengo 4 bellas hijas, la mayor tiene 8 años y la ultimita recién cumplirá un añito, (sonríe cuando mira a la niña) me casé a los 16 con una persona de 40 años, y mi vida no fue fácil, él es una persona narcisista, médico de profesión, fui esposa, madre, amante, pero siempre me trató mal, pensé que era normal parecía mi padrastro, yo no comprendía porque lo hacía. Como es mayor tenía que hacer todo lo que él decía…pero un día tomé la decisión de separarme, me cansé de rogarle que vivamos bien. Y me salí de la casa con mis hijos. ¿Sabe? yo lo apoyé en todo, pero no pude continuar con esa relación, y ahora estoy aquí trabajando de todo, vendo comida, pasteles, etc. Con lo que me gano mantengo a mis niñas, pero ya estoy en el proceso de divorcio”
MOTIVACIONES CULTURALES Y SOCIALES
En algunas comunidades rurales y tradicionales de Bolivia, el matrimonio infantil está relacionado a tradiciones culturales, pactos familiares o expectativas sociales. En ciertos casos, las niñas son vistas como una forma de fortalecer alianzas familiares o asegurar su protección en entornos donde las instituciones sociales no brindan suficiente apoyo.
El matrimonio y las uniones tempranas son prácticas nocivas que afectan profundamente el desarrollo integral de las niñas. No se trata de decisiones libres o personales, sino del resultado de factores estructurales: desigualdad de género, pobreza, violencia, normas sociales patriarcales, limitado acceso a información, servicios de salud sexual y reproductiva. Estas condiciones vulneran gravemente los derechos de las niñas y perpetúan ciclos intergeneracionales de pobreza, exclusión, violencia y dependencia económica.
“El matrimonio infantil y las uniones tempranas y forzadas limita profundamente el potencial de las niñas. Interrumpe su educación, aumenta su exposición a la violencia y frena su desarrollo integral”, advierten los estudios.
MATRIMONIOS CON PERSONAS MAYORES
Cuando las niñas se casan con personas significativamente mayores, se generan situaciones de vulnerabilidad, incluyendo posibles abusos, explotación y violencia. La aceptación por parte de algunos padres o comunidades puede deberse a la creencia en la conveniencia económica, social o por tradición.
Admitir este tipo de relaciones maritales significa, la aceptación por parte de algunos padres o miembros de la comunidad de que las niñas tengan relaciones maritales puede estar influenciada por normas culturales o por la falta de conciencia sobre los derechos de las niñas, además de la existencia de un marco legal insuficiente o poco aplicado.
Muchas uniones de niñas y adolescentes en Bolivia son de hecho, es decir, no son formalizadas ante las autoridades del registro civil, por lo que es posible que las cifras oficiales subestimen la magnitud del problema. Además, al no contar con el reconocimiento legal de su unión, las niñas adolescentes pierden el acceso a una serie de derechos que se adquieren con un matrimonio formal, como ser: la protección patrimonial, el acceso a la seguridad social y el respaldo legal en casos de violencia o abandono.
APROBACIÓN DE LA LEY MODIFICATORIA
Ante este panorama una noticia se hizo importante en el país, la Cámara de Diputados de Bolivia aprobó el pasado miércoles (17 de septiembre) “Ley modificatoria a la Ley N° 603, Código de las Familias y del Proceso Familiar”, un proyecto que prohíbe los matrimonios y uniones libres entre menores de 18 años o con adultos, que busca proteger a niños y adolescentes de esta práctica que expone a esta población a vulneraciones como abusos sexuales, embarazos no deseados y trata.
La iniciativa fue aprobada por unanimidad en la decimocuarta sesión ordinaria de la Comisión, ahora se espera su promulgación por el legislativo. Esto permitirá que las niñas tengan todas las oportunidades de poder concluir su educación, tener una vida digna y preservar su salud. Ponderar el trabajo previo de las organizaciones que propiciaron esta ley, que además acompañaron el tratamiento de la norma en el Parlamento, como; Ipas Bolivia y la Comunidad de Derechos Humanos.
Sin duda ésta es una gran noticia, la situación de las niñas que se casan con personas mayores son una problemática que necesita atención urgente para garantizar sus derechos, protegerlas de abusos y promover cambios culturales y legales que aseguren su bienestar y desarrollo integral. La sensibilización, la educación y la aplicación estricta de las leyes son pasos fundamentales para mejorar esta situación. Y lo que es peor las niñas eran forzadas a casarse con sus propios violadores, me parece importante la aprobación de esta nueva ley, ¿no les parece?
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