Bolivia es sin duda un país de particularidades profundas sobre todo en temas de la condición laboral de sus habitantes, sin embargo; con este y otros modelos económicos no se ha podido superar la situación de los bolivianos, es el caso de muchos profesionales, aunque con nivel educativo universitario figuran entre los más afectados por el proceso de precarización laboral.
Bolivia es sin duda un país de particularidades profundas sobre todo en temas de la condición laboral de sus habitantes, sin embargo; con este y otros modelos económicos no se ha podido superar la situación de los bolivianos, es el caso de muchos profesionales, aunque con nivel educativo universitario figuran entre los más afectados por el proceso de precarización laboral.
En ese contexto los periodistas constituyen un buen ejemplo de su deterioro en la calidad de empleo que afecta a los profesionales de la comunicación, tal como lo revela un estudio realizado por el CEDLA, el año 2023.
UNA VOZ QUE RECLAMA
La razón que nos motiva escribir estas líneas es porque hace poco se hizo viral una noticia que conmovió al país. Se trata de Gabriel López un destacado locutor orureño que paseó con su voz por distintos medios de comunicación del país, en su lista figuran: Radio Panamericana, Radio Fides, TVB, entre otros, quien hoy se encuentra en situación de calle.
A Gabriel lo conocí al final de mi adolescencia, (1978) cuando intentaba hacer locución. En ese entonces fui contratado por Don Alfredo Lujan Marañón+ director de Radio Oruro “La voz de los fabriles” y tuve la suerte de leer informativos precisamente con este destacado locutor, un vozarrón envidiable, cuya calidad de lectura era de lo más impecable, posteriormente trabajamos en el Canal Universitario, siendo presentador estrella de dicho medio, yo hacía voz en off en videos enlatados educativos que llegaban de TRANSTEL (Alemania) y dibujaba.
En el video hecho viral por las redes, Gabriel reclama el respaldo del Estado que a lo largo de los años no le fue concedido, como un seguro de salud, una jubilación digna. Trabajó en muchas estaciones radiales, particularmente mineras y nunca accedió a tales beneficios, al igual que todos los trabajadores regulares, sin embargo, de haber sido el lector de noticias más importante como Radio Nacional de Huanuni, por ejemplo.
Se dice que “cada quien es arquitecto de su destino”, las decisiones y acciones influyen en el rumbo de nuestra vida. Si bien cada uno puede influir en su destino a través de tales decisiones, no todo está en nuestras manos. Parece que el destino no le jugó bien a Gabriel solo él sabe porque lo llevó estar en esas condiciones, nosotros no somos quienes, para juzgar su vida, entiendo que eso es responsabilidad personal además de factores externos que muchas veces escapan de control.
CONDICIONES LABORALES Y SALARIO
Pero el tema va más allá, se refiere a que la situación laboral del periodista boliviano enfrenta diversos desafíos, y su realidad puede variar según la región, el medio en el que trabajen y su situación personal. Muchos periodistas en Bolivia trabajan en medios de comunicación tradicionales, como radios, periódicos y canales de televisión, donde las condiciones laborales no siempre son estables.
Los salarios suelen ser bajos en comparación con otros países de la región, y en muchos casos, no alcanzan a cubrir adecuadamente sus necesidades básicas. La precariedad laboral es común, con contratos temporales o informales, lo que limita el acceso a beneficios sociales y estabilidad económica.
“Sin contratos laborales, seguros de salud o de vida, y sin aportes para su jubilación, esa es la situación laboral de los periodistas en Bolivia”. Factores económicos, políticos y tecnológicos llevaron a muchas empresas de medios a reestructurarse, transformándose en simples reproductores de información. Como resultado, un periodismo precario laboralmente, y estos profesionales pasaron a ser periodistas independientes.
Algunos periodistas optaron por ser independientes debido a varias razones, una de ellas la falta de empleo formal en medios tradicionales. La censura o la presión política que enfrentan en ciertos medios, motivándolos a trabajar de manera autónoma para mantener su integridad profesional y su libertad de expresión. Pero además con la nueva normalidad la posibilidad de trabajar en plataformas digitales o redes sociales, les permitió mayor autonomía y menor dependencia de los medios tradicionales, pero mal pagados.
SITUACIÓN EN SALUD Y SEGUROS
Aunque en Bolivia existen leyes que protegen a los trabajadores y periodistas, en la práctica, muchos periodistas no tienen acceso a servicios de salud gratuitos, seguros o protección social adecuados. La ausencia de un sistema de protección social robusto para los trabajadores independientes y de medios pequeños contribuye a la vulnerabilidad de los periodistas, especialmente en su vejez o ante enfermedades.
La falta de acceso a salud gratuita y seguro social es un problema que persiste. Los periodistas deben costear sus propios servicios médicos o recurrir a seguros privados, que no siempre son accesibles o económicos. Esa es la realidad, un ejemplo es Gabriel López hoy está en situación de calle, el peso de la edad se le vino encima, al margen de que no tiene vivienda, esta vulnerable a un deterioro de su salud, etc.
Por lo expuesto, el periodista boliviano enfrenta precariedad laboral, bajos salarios y poca protección social. Muchos optaron por la independencia como una forma de mantener su libertad y supervivencia profesional, pero esto también los deja vulnerables ante la falta de acceso a servicios básicos como salud y seguridad social. La situación requiere políticas públicas que los protejan y garanticen sus derechos sociales y laborales.
Gabriel solo demanda algo justo y pienso que los periodistas temen llegar a esa situación, aunque no lo manifiestan, los años no pasan en vano y en la actual situación del país, el futuro se hace incierto. Los periodistas son la voz de los sin voz, reclaman por los demás, pero ¿Quién reclama por ellos?, pregunta que se las dejo a quienes corresponda, pero también a Uds., mis apreciados lectores.
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