En tiempos tan difíciles que nos toca vivir; cambio climático, pandemia, recesión económica, entre otros, importante es abordar el problema de la ancianidad, al que todos alcanzaremos esa etapa de la vida. Los miembros de la familia que llegaron a la edad adulta están, en la mayoría de los casos, excluidos o desplazados. “Hay una ruptura en la interacción afectiva, de comunicación, como un ser social dentro de un grupo familiar”, señala un estudio referido al tema.
En tiempos tan difíciles que nos toca vivir; cambio climático, pandemia, recesión económica, entre otros, importante es abordar el problema de la ancianidad, al que todos alcanzaremos esa etapa de la vida. Los miembros de la familia que llegaron a la edad adulta están, en la mayoría de los casos, excluidos o desplazados. “Hay una ruptura en la interacción afectiva, de comunicación, como un ser social dentro de un grupo familiar”, señala un estudio referido al tema.
Cuando una persona mayor ha completado una vida activa y no es económicamente productiva, se convierte en una carga potencial de gastos para la familia a la que pertenece. Situación que puede causar la ruptura de interacciones humanas, relaciones, comunicación e incluso afectividad, siendo estas causas de abandono.
En muchas situaciones, la persona mayor está sujeta a abusos físicos y psicológicos que causan daños emocionales y físicos, debido a su avanzada edad, y que se constituyen en daños irreparables.
Una realidad recurrente; los familiares a menudo hacen que las personas mayores se sientan como una carga, circunstancia que conduce a estados de depresión, desequilibrio emocional, rechazo y un estado de desintegración que le lleva a síntomas depresivos.
MALTRATO
El maltrato extra familiar se da cuando la persona adulta mayor no tiene recursos para atender sus necesidades de salud, vivienda, alimentación, y vive en situación de pobreza o indigencia, pero además de dependencia.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “…el maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública. Según un estudio del 2017 basado en las mejores pruebas disponibles obtenidas a partir de 52 investigaciones realizadas en 28 países de diversas regiones, incluidos 12 países de ingresos bajos y medianos, durante el último año el 15,7% de las personas de 60 años o más fueron objeto de alguna forma de maltrato”.
Probablemente este porcentaje representa una subestimación, ya que solo se denuncia uno de cada 24 casos de maltrato a las personas de edad, en parte porque estas últimas a menudo tienen miedo de notificar el maltrato a sus familiares, a sus amigos o a las autoridades” y Bolivia no es la excepción. Según datos de la institución Caritas Bolivia, en el país cada día se atienden hasta seis casos de maltrato contra adultos mayores. En un mes son alrededor de 250 a 300 casos.
TESTIMONIOS
El maltrato a las personas de la tercera edad es un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos e incluye el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; el abuso económico o material; el abandono; la desatención, y el menoscabo grave de la dignidad y la falta de respeto.
A efecto de proteger a nuestros entrevistados guardamos en reserva sus verdaderos nombres por lo que con nombres ficticios nos dieron su testimonio.
Dña. Manuela (Bordea los 70 años): “Mi hijo me echó de la casa, yo lo crie sobre todo, le di todo lo que estaba a mi alcance, hoy, para él no valgo nada, dice que paga todo y yo dependo del dinerito que me da, es más cuando llega ni me saca a pasear, soy su sirvienta”.
En cierta ocasión fuimos testigos junto a varias personas del vecindario; que fue echada de su casa, él vociferaba, “vete de esta casa, vieja sucia, no sabes cocinar, ahí tienes tus cosas, ¡vete!, yo pago todo”, cuando le preguntamos ¿porque no se fue?, muy triste respondió: “no tengo donde ir”
Otro testimonio, Doña María (sucedió en la calle): “Pero mamá, porque eres tan terca, tú me haces perder el tiempo, te dije íbamos a salir más temprano y tu nada, vamos a ver cuando lleguemos a la casa” (amenazó)
De acuerdo a OMS, entre otros factores individuales que pueden incrementar el riesgo de malos tratos se incluyen el sexo de la víctima y el hecho de compartir vivienda. “Si bien los varones de edad corren el mismo riesgo de sufrir malos tratos que las mujeres, en algunas culturas son las que las mujeres tienen una condición social inferior, y las mujeres de edad tienen mayor riesgo de padecer negligencia y abuso económico (como apoderarse de sus propiedades) cuando enviudan. Las mujeres también pueden correr un mayor riesgo de sufrir formas más persistentes y graves de maltrato y lesiones”.
ABANDONO Y NORMAS
Pasa el tiempo y muchos hijos tienen que irse de la casa, quizá por estudio, trabajo entre otras razones, y se pierden incluso por años, olvidándose de sus progenitores. El abandono de los ancianos se define generalmente de la siguiente manera: “la falta de cuidado y atención por parte de la familia que afecta la mayor parte del aspecto psicológico y emocional. Los adultos mayores a menudo están deprimidos, no quieren comer y no quieren vivir e incluso quieren suicidarse”.
Bolivia, está hecho de normas y en los últimos tiempos se implementaron algunas que precisamente buscan proteger al adulto mayor, a continuación me permito mencionar alguna de ellas:
Ley Nº 3323 de Seguro de Salud para la Persona Adulto Mayor (SSPAM) de 16 de enero de 2006, establece que todas las bolivianas y bolivianos a partir de los 60 años, tienen derecho a recibir atención médica integral, gratuita, curativa y preventiva orientada a proteger su salud.
La Ley N° 369 es la que tiene por objeto regular los derechos, garantías y deberes de las personas adultas mayores, así como la institucionalidad para su protección, libre de violencia y abandono.
Y por último; el nuevo Código de las Familias y Procesos Familiares, implementado en febrero de 2016, establece importantes cambios proteccionistas para todos los integrantes del hogar, pero en cuanto a los adultos mayores establece normas para precautelar una vida digna.
A propósito; el artículo 33 de este nuevo Código, explicita; que los deberes de los hijos son: respeto, obediencia, solidaridad a su madre y padre. “A prestar asistencia a sus progenitores cuando se hallen en necesidad y no estén en condiciones de procurarse por sus medios propios”, significa que los hijos deben mantener a sus padres cuando ellos no puedan hacerlo.
El artículo 34 advierte que la o el hijo bajo autoridad parental, deberá vivir en compañía de su padre y madre bajo su cuidado personal. No puede, sin su permiso, abandonar el hogar siempre y cuando no sea objeto de abuso, explotación, maltrato o violencia física, psicológica, entre otras causales.
Don Juan, anciano de 80 años, exclama muy enojado: “para que “carajos” sirven estas leyes sino se cumplen nada, yo estoy cansado no solo del olvido de mis hijos, sino de la vida, también”
REALIDAD QUE AMERITA REFLEXIÓN
Sin duda, lo descrito líneas arriba debe llevarnos a reflexionar, porque evidentemente el abandono y maltrato al adulto mayor es recurrente, se ha determinado que la base del maltrato en cualquier contexto, ya sea familiar, comunitario o institucional, se asocia la imagen desvalorizada de la vejez. En las sociedades donde se construye la adultez mayor desde estereotipos negativos, las personas mayores son más vulnerables a ser maltratadas.
Se debe entender que el abandono tiene serias consecuencias a nivel emocional, como baja autoestima, sentimientos de inferioridad, enfermedades crónicas, sentimientos de culpa, etc. Por lo cual la familia debería tomar conciencia del apoyo que requiere el adulto mayor, no podemos tapar el sol con un dedo, porque hoy el abandono de ancianos es una realidad cotidiana.
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