Santa Cruz de la Sierra, sin lugar a dudas es uno de los departamentos más pujantes de Bolivia. La amplitud de su territorio, la generosidad del clima tropical, la diversidad de sus actividades económicas y productivas la convierte en los últimos cincuenta años, en un verdadero polo de desarrollo del país.
Santa Cruz de la Sierra, sin lugar a dudas es uno de los departamentos más pujantes de Bolivia. La amplitud de su territorio, la generosidad del clima tropical, la diversidad de sus actividades económicas y productivas la convierte en los últimos cincuenta años, en un verdadero polo de desarrollo del país.
Su capital es tan placentera que da gusto visitarla, por la hospitalidad y generosidad de su gente, y lo que es mejor compartir con personalidades que hacen historia en el ámbito artístico, como el maestro del muralismo boliviano Lorgio Vaca.
EL ARTE MURAL
Para el sociólogo Fernando Calderón; “el muralismo fue una de las producciones estéticas y culturales más significativas del anterior siglo en América. En las actuales condiciones de la crisis de la modernidad contemporánea, resignificarlo constituye uno de los desafíos más fascinantes de las sociedades y de los analistas contemporáneos”
A mediados del pasado siglo nace el muralismo boliviano, alimentado por dos grandes maestros, Walter Solón Romero y Miguel Alandia Pantoja y el Grupo Anteo, en Sucre, es precisamente en este grupo que figuran nombres como Gil Imana, se dice que en términos estimativos, produjeron más de cincuenta murales, de los cuales aproximadamente catorce pintó Solón y doce Alandia.
Corría el año de 1950 en Sucre cuando se formó el grupo Anteo. Gil Imaná antes de su fallecimiento recordó “que la iniciativa reunió a Lorgio Duchén, Eliodoro Aillón, Juan José Wayar, Wálter Solón Romero, y los hermanos Jorge y Gil Imaná, los fundadores. A la segunda generación, en 1955, se sumaron Hugo Poppe, César Chávez Taborga, Juan José Wáyar, Luis Chopitea y el destacado cruceño Lorgio Vaca”.
PAREDES QUE HABLAN DE LORGIO VACA
Lorgio Vaca Duran, nació en Santa Cruz de la Sierra el 24 de septiembre de 1930. Estudió como alumno libre en la escuela de Bellas Artes de Rio de Janeiro, fue profesor cofundador de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de los Andes en Mérida Venezuela. Volviendo a su natal Santa Cruz, produjo la mayor parte de sus obras murales.
Pasear por las calles de Santa Cruz es pasear por su cultura. Los murales de Lorgio Vaca escudriñan el cotidiano profundo de oriente, con un estilo libre de imposiciones culturales, de cánones internacionales del “buen gusto” y de las limitaciones que existían hasta los años 70 en Bolivia, para producir mosaicos cerámicos de potentes imágenes en relieve que transmiten una sentida valoración por la historia regional y nacional dejando registrado un mensaje de otro tiempo para oídos actuales y descifrando en el trabajo manual el ajayu de su pueblo.
El desplegar de sus grandes murales en vía pública, ha conseguido cambiar el aspecto urbano de Santa Cruz de la Sierra, otorgándole una nota de originalidad que no se da en ninguna otra ciudad de Sudamérica y permitiendo, al mismo tiempo, acceso directo y disfrute del arte a su población.
La muralística de Lorgio Vaca constituye un ejemplo indiscutible de compromiso social, cada imagen late, se manifiesta, florece, a través de colores que destellan en los relieves cerámicos; porque son paredes que hablan.
NUESTRO ENCUENTRO
El pasado 29 de noviembre tuve la oportunidad de asistir a la entrega del libro Muralista Lorgiana en el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP) de Santa Cruz de la Sierra, actividad organizada por la carrera de Arte de la Universidad Gabriel René Moreno.
Luego del protocolo fui uno de los primeros en estrechar la mano del maestro y entregar el catálogo que edité en conmemoración a los 50 años de fundación de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP) el año 2011, cuando yo fungía como presidente nacional de la misma. En dicho catálogo se publicó la imagen de una importante obra del maestro Lorgio Vaca. Aparte de un prieto abrazo la ocasión significó reestablecer el encuentro de muchos años atrás, durante mi adolescencia en mi natal Oruro, y en esta ocasión tuve el grato honor de ser invitado a visitar su taller.
Gracias a la gentileza de la Dra. Ingrid Steinbach meritoria docente universitaria y ex decana de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, (UPSA), fui transportado hasta el taller del maestro Lorgio Vaca en el Barrio La Merced. Un cálido recibimiento fue el corolario e inmediatamente el reconocido artista nos enseñó su estudio; amplios paneles, bocetos y pinturas de varios de sus murales, mesa de dibujo donde diseña, la computadora donde observa tendencias contemporáneas del arte, además de sus hornos cerámicos, un verdadero taller a la altura del maestro.
Nuestra tertulia comenzó con un recuerdo anecdótico allá por el año de 1976. Don Lorgio llegó a Oruro para un conversatorio con grandes maestros en ese entonces, entre ellos; Alberto Medina, Luis Guerra, Ernesto Rodríguez y Valerio Calles, yo me había colado a tal reunión porque llevaba las llaves del taller de grabado de mi profesor Luis Guerra. Fue en el “Café Suiza”, le hablé de ese encuentro, muy finamente recordó tal tertulia y me pregunto ¿pero tu estuviste ahí?, claro, le respondí y recordó tal encuentro cuando invitó a ser parte de un proyecto muralistico en Santa Cruz al maestro del dibujo Valerio Calles y que lamentablemente éste no aceptó.
Luego de esa anécdota conversamos sobre el arte en Bolivia, sus tendencias y avances, “el arte es la mejor manera de hacer las cosas, el arte está presente en todo, lo que diferencia al arte de cualquier expresión es la mejor manera de hacer algo, el arte es un hacer, en ese hacer el ser humano emplea todas sus capacidades, como las creadoras, que dan solución a los problemas que aparentemente no dan solución, que no se enfocan, no se enfrentan, por eso el arte es capaz de emocionarnos, por ejemplo cuando vemos una linda película salimos con ganas de vivir, entonces esta emoción artística no tiene necesariamente que ver con la razón”, reflexiona, el maestro.
LA DESPEDIDA
Luego de una larga tertulia, observo a un Lorgio, lúcido como hace cincuenta años cuando lo conocí en mi adolescencia, muy sereno, sumamente reflexivo, consciente de la realidad, para él, no pasaron los años, su convicción política y humana están intactas, recapacita sobre la humanidad, le preocupa la proliferación de armas en el mundo, “según las naciones unidas dos tercios del producto interno bruto de los países más ricos dedican a la fabricación de armas, según informes de dicha institución internacional en los últimos 40 años le han dedicado exclusivamente a la letalidad, armas por doquier”, finaliza el maestro. Otro prieto abrazo fue nuestra despedida.
Sin duda Lorgio Vaca es un humanista de la vida y su arte refleja todo ello, sus murales son una condensación de aprendizaje que contribuyeron a formar parte de una cadena que en un tiempo determinado de nuestra historia llamó a la consciencia y sigue haciéndolo. Para él esta toma de conciencia ha sido posible, gracias al desarrollo de la comunicación popular en sus formas más elementales: la palabra oral, las reuniones, las organizaciones, la palabra escrita en hojas sueltas, folletos e impresos pequeños, las radios mineras y campesinas, además de las fiestas populares, que significaron gran plataforma transmisora de un mensaje reflexivo en épocas difíciles en las que tocó vivir a nuestro país, particularmente en gobiernos dictatoriales.
Desde esta palestra solo decir gracias maestro por tanta sabiduría, “sos” un camba único que le dio al arte mural identidad, están ahí presentes en las calles de tu natal Santa Cruz, tuve el honor verlos y lo que es mejor, estar contigo y compartir tus reflexiones, gracias maestro!!!!
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