La teoría dice que; “el talento artístico implica experiencia, concentración y control, porque las personas que lo poseen muestran dominio de lo que hacen”. Asistir a un evento de arte donde se observa creatividad, espontaneidad e imaginación, es sentir que quienes la crean poseen, generan resultados, productos y actuaciones originales, y a menudo sorprendentes, que cuestionan y superan el statu quo de lo cotidiano.

La teoría dice que; “el talento artístico implica experiencia, concentración y control, porque las personas que lo poseen muestran dominio de lo que hacen”. Asistir a un evento de arte donde se observa creatividad, espontaneidad e imaginación, es sentir que quienes la crean poseen, generan resultados, productos y actuaciones originales, y a menudo sorprendentes, que cuestionan y superan el statu quo de lo cotidiano.

Así fue nuestra sensación al asistir a la muestra de Darío Antezana, Hans Hoffman, Luis Hinojosa y Fernando Antezana (Rigucho), el pasado lunes 11 de abril en el salón de exposiciones temporales “Gíldaro Antezana”, de la ciudad de Cochabamba.

Permítanme esta pequeña retórica de cuatro talentos bolivianos que descollan con su arte en distintos espacios. Aclarar que no soy crítico porque de ahí es muy fácil desviar tus escritos a ser un “criticón” y esa no es la intención, por el contrario, simplemente aportar a la comprensión desde la práctica y el conocimiento del arte, empero; más de cuarenta años como artista, me permiten interpretar tan preciada muestra al que gentilmente fuimos invitados para presentarla.

EL ABSTRACTO DE LUIS HINOJOSA MONTELLANO

Los seres humanos están dotados de capacidad de abstracción, en el arte, la abstracción es la capacidad de seleccionar segmentos de la realidad y analizarlos de manera ordenada y sistemática. El filósofo griego Aristóteles proponía, que todo proceso de abstracción parte del análisis de datos empíricos.

De ese barro, de esa materia, nace el arte de Luis Hinojosa; la abstracción, para él es un análisis y representación de elementos plásticos donde configuran composición y estética apartados de los referentes figurativos. Se observa en su obra; el punto, la línea, la curva, el color, la geometría, el volumen, la masa y los materiales que en sí mismos, hacen una factura propia de sus cuadros.

Ese es el arte de Luis; quien renuncia a la imitación y se ocupa de las formas esenciales, todas ellas abstraídas de los objetos presentes en la naturaleza o realidad sensible, así como sensible es la personalidad de Luis, un hombre que siente y vive la creación.

Para él, el sentido de una obra no es algo que revele interpretación, de por sí, revela aspectos poéticos y oníricos, ahí la sensibilidad del ser humano de Luis, cuya "conciencia estética esta siempre latente en su obra".

LA “TRANSGRESIÓN” A LO FORMAL DE FERNANDO ANTEZANA

Fernando Antezana, (Rigucho); es un transgresor de lo formal y lo académico, él solo trabaja para crear arte y entregarla a los espectadores. Hace que éstos sean quienes juzguen, al fin y al cabo.

El arte de Fernando, es un producto social que no debe medirse por lo fácil o difícil, pues entra dentro la suma histórica de acontecimientos y conocimientos en una tarea constante por transformar alquímicamente la naturaleza del hombre y su contexto.

El arte de Fernando, es un proceso en constante construcción, que en principio genera mucha incertidumbre y confusión. Al ser novedoso, ante su tenacidad y persistencia hay que darle alguna respuesta crítica, a menudo sin saber de dónde partir para no fallar en el intento, pues nunca se está preparado para valorarlo de inmediato ya que requiere un período de reflexiva apreciación.

En la raíz de toda composición artística hay dos aspectos que son como cara y cruz de la moneda: sentimiento e intuición y eso encontramos en la obra de Fernando que fluye el día a día, pasa a través de sus ojos; paisajes citadinos, personajes, sensaciones, sentimientos y situaciones cotidianas.

LA NOBLEZA DEL MENSAJE EN EL ARTE DE HANS HOFFMAN

En la obra de Hans Hoffman siempre está presente el mensaje, aun antes de que el pincel trabaje, el lienzo blanco se va transformando en algo que expresa mensaje, tiene que decir algo el cuadro, expresa memorias históricas, que se traducen en relatos cotidianos de personajes o su contexto, seres animados que viven la vida.

Al observar sus cuadros sentimos que es el pueblo el que nos mira desde el rostro grande de los eternos combatientes. Sentimos que la libertad vuelve a decir su nombre y parece cerca y posible construir una nueva tierra para la paz, la justicia y el amor.

Ahí radica la nobleza del mensaje de Hans, al igual que su personalidad, los cuadros se traducen en retratos que trasmiten vida y las personalidades de quienes retrata son paletas simples de colores.

Sin duda no existe soporte alguno que se rinda a la creatividad de Hans, él no para de experimentar, pinta, dibuja, esculpe, graba, ninguna técnica le es imposible, ahí los resultados, ahí en la muestra del “Gíldaro” están presentes, solo es escudriñar cada cuadro para entender ese mensaje que expresa el autor.

LA RAÍZ NUTRICIA DE DARÍO ANTEZANA

Quienes estamos vinculados al arte y practicamos la técnica de la acuarela. comprendemos que es una de las técnicas más flexibles; permite jugar el agua con colores, realizar combinaciones y contrastes.

Para Darío todos los colores son buenos para pintar, cuya raíz nutricia es la naturaleza, porque cada paisaje, cada interior, cada naturaleza muerta, cada elemento, es extractado de la naturaleza.

Su dominio de la técnica de la acuarela propicia el virtuosismo del pincel. La acuarela como vehículo acuoso favorece una expresión o dicción plástica directa, espontánea y franca.

“La expresividad de la acuarela de Darío se fundamenta en la irradiación y dispersión de la luz sobre la superficie blanca del papel. La finura y ligereza de los pigmentos disueltos en agua proporciona una compleja versatilidad y variedad de sugerencias cromáticas por medio de la yuxtaposición y/o superposición de masas trasparentes”.

Sin duda; las palabras quedan cortas para definir la obra de este maestro de la acuarela boliviana, sin embargo; es el receptor quien se solaza y alimenta su espíritu, porque el arte de Darío toca la sensibilidad de todo ser humano. Independientemente de lo escrito líneas arriba, con Darío nos une una eterna amistad desde muy jóvenes.

Finalizo; la mayoría de los trabajos expuestos trascienden los límites de la cronología de contextos específicos, globalizaciones y conclusiones político-sociales de importancia, pero, además, alguna de estas intervenciones, de alta calidad media, como oleos, acuarelas y demás técnicas muestran una conjunción de ideas con resultados elocuentes, una muestra imperdible que se expone en el Salón Gíldaro Antezana, abierta hasta el 23 de este mes, invitados todos a alimentar su espíritu.