Muy pocas veces al ingresar a un espacio de arte, es sentir hondamente el ensueño, el encantamiento, la admiración, la contemplación, lo bello e incomparable. Esa fue nuestra percepción cuando ingresamos a la galería de arte de la Casa de la Cultura Simón I. Patiño de la Universidad Técnica de Oruro, el pasado lunes 14 de junio.
Muy pocas veces al ingresar a un espacio de arte, es sentir hondamente el ensueño, el encantamiento, la admiración, la contemplación, lo bello e incomparable. Esa fue nuestra percepción cuando ingresamos a la galería de arte de la Casa de la Cultura Simón I. Patiño de la Universidad Técnica de Oruro, el pasado lunes 14 de junio.
En la raíz de toda composición artística hay dos aspectos que son como la cara y la cruz de la moneda: sentimiento e intuición y eso encontramos en la obra de Fernando que fluye el día a día, pasa a través de sus ojos; paisajes citadinos, personajes, sensaciones, sentimientos y situaciones cotidianas.
FERNANDO ANTEZANA EL TRANSGRESOR
Fernando es un transgresor de lo formal y lo académico, él trabaja para crear su obra artística, y luego mostrarla y entregarla para que sean otros quienes la juzguen, al fin y al cabo el arte y la cultura son un producto social que no debe medirse por lo fácil o difícil, pues entra dentro de la suma histórica de acontecimientos y conocimientos en una tarea constante por ir transformando alquímicamente la naturaleza del hombre.
“Jamás respeté la academia y no lo haré porque te dogmatizan el cómo hacer arte y no estoy de acuerdo con cualquier enseñanza. El artista nace no se hace puede que mi pensamiento no les guste a muchos pero mi arte es vivencial, yo lo viví en carne propia los pasajes del arte, nadie me enseñó nada y como verás domino todas las especialidades y por suerte los premios también son en todas las especialidades, es así de simple mi concepto. El arte no se enseña si no el arte nace con uno mismo y el color azul en el fondo no significa nada, por ejemplo”, advierte.
El arte de Fernando es un proceso en constante construcción, que en principio genera mucha incertidumbre y confusión. Al ser novedoso, ante su tenacidad y persistencia hay que darle alguna respuesta crítica, a menudo sin saber de dónde partir para no fallar en el intento, pues nunca se está preparado para valorarlo de inmediato ya que requiere un período de reflexiva apreciación.
VIVIR DEL ARTE Y PARA EL ARTE
“Hay cosas inexplicables en el arte, cuando hago una obra, no pienso ni existo y ni siquiera sé lo que voy a pintar o crear. Si tú observaras mi paleta en Acuarela, en acrílico, en Óleo o en Pintura esmalte, no creerías los resultados que observas en el soporte. Mi paleta es un desastre total, no hay color, yo ni miro cuando hago las combinaciones, por eso siempre digo hay que pintar sin ver que significa pintar con el alma”.
Es que Fernando vive del arte y para el arte, vive su tiempo, su fugacidad y acabamiento, es encargado de ir filtrando todo para que de él quede la esencia de lo permanente, sin embargo; lo importante es que sigue ocupando, el devenir humano, el lugar privilegiado que como foco cultural le corresponde.
MI ARTE ES ALMA, VIDA Y CORAZÓN
Fernando Antezana Andrade (Rigucho) nació en Cochabamba el año 1974, de formación autodidacta, se inició en el arte a sus 10 años. gracias a la influencia de familiares y artistas como; Gíldaro Antezana Ricardo Pérez Alcalá, y otros. Ganador de múltiples premios en diferentes especialidades de importantes concursos nacionales e internacionales como el Premio Plurinacional “Eduardo Abaroa”, Concurso Nacional “14 de Septiembre”, III Bienal Internacional de Pintura Álvaro Noboa (Guayaquil-Ecuador), entre otros. En año 2018, convirtió su casa en un Museo denominado Chinchiri, un espacio en el que exhibe obras de maestros de la plástica nacional.
Aquí una semblanza de este destacado artista cochabambino, que sin medir gastos (porque nadie pago el traslado de las obras y peor estadía, etc.) con propio esfuerzo trajo consigo obras de mediano y gran tamaño, haciendo que Oruro pueda vivir plenamente su arte. Esa es la gnosis del encantamiento de la obra de Fernando Antezana quien concluye; “por lo general las teorías en el arte sólo son eso teorías, lo importante es el producto visual, si te toca el alma será porque es una buena obra y si no será porque no llegó a la médula algún trabajo mío pero al final los ojos de cualquier ser humano ve diferente y siente diferente, lo importante es que en mi obra le puse alma, vida y corazón”.
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