Y. Hola hermano, que bueno verte, tengo pues una tarea pendiente, el de pintar, ¿tú crees que se pueda? R. Claro que sí, es solo que nos reunamos y empezamos a hacerlo, (respondí)…

Y. Hola hermano, que bueno verte, tengo pues una tarea pendiente, el de pintar, ¿tú crees que se pueda?

R. Claro que sí, es solo que nos reunamos y empezamos a hacerlo, (respondí)…

Y. Pero no se dibujar, si se tiene que dibujar, ahí sí que estoy fregao, replicó…

R. No te preocupes hermano, mientras haya ganas y talento todo se puede…lo vamos hacer…

Ese fue el corolario de nuestra breve conversación con Yalo Cuellar, destacado canta-autor boliviano, precedida de un prieto abrazo de un esperado encuentro en el Paraninfo Universitario de la Universidad Técnica de Oruro, el pasado sábado 4 de junio que con motivo del Solsticio de invierno llegó a Oruro para deleitarnos con sus canciones.

Sadi Jorge Cuéllar Maire nacido en Yacuiba, Provincia de Gran Chaco, Tarija un 26 de diciembre de 1963, conocido con el nombre artístico de Yalo Cuéllar es un compositor e intérprete boliviano, uno de los más destacados de nuestro país, por su talento y la particularidad de sus canciones que retratan la vida de su “pago”, aquella región al sur de Bolivia, bastión de la soberanía nacional.

YALO Y SU GUITARRA

Hora 20: 03, se abre el telón y comienza el concierto, un poema de fondo y arpegios de su guitarra se escuchan, la maestría de interpretación del instrumento demuestra; que no en vano, “a sus 8 años Yalo Cuellar ya había sentido la magia de tocar las cuerdas de una guitarra, cuando su papá le enseñó los primeros cuatro acordes, allá por el año 1971”.

Su voz hizo retumbar el paraninfo, un “vozarrón” diría la jerga popular, pues ese instinto natural de su voz, hacía sentir el calor humano de Yalo, ante un selecto público que aplaudía con emoción cada canción, no en vano esa privilegiada voz venía desde su infancia cuando la gente de su tierra exclamaba; “que cante el chico, que cante el chico” en algún cumpleaños de niños, o cuando había horas cívicas de su colegio, al final en actos de la universidad. Aunque en este último indica que en la década de los 80, se fue a La Paz, por cuestiones de su gusto por el fútbol y por estudiar en la Universidad de San Andrés, solo paso por ella “pero siempre estaba cerrada” (bromea) y decidió ser cantautor.

Acompañado de selectos músicos jóvenes, entre ellos alguien más que amigo, su hijo, las canciones fueron fluyendo de la voz de Yalo, su alegría y entrega en el escenario contagiaron a los asistentes, quienes, no dejaron de corear todas las melodías, como Chacarera del Pago, Vivir Cantando, Fray Quebracho, y muchas más que fueron su repertorio para este concierto.

EL ARTE DE LA COMPOSICIÓN

Sin duda escuchar cada melodía de Yalo es ver el paisaje de Yacuiba (metafóricamente), ubicada al sur de Bolivia del Departamento de Tarija a unos 3 km de la zona fronteriza con la República Argentina, cuyo encanto del paisaje típico de la llanura chaqueña, custodiado por el imponente Aguaragüe, pero a su vez una infraestructura urbana que sorprende y genera admiración de propios y extraños, siendo una zona productora de gas, sus recursos sirvieron para embellecer este rincón fronterizo mediante plazas, monumentos e infraestructura caminera que invita a visitar.

Y esa fue la fuente de inspiración para Yalo, sus canciones relatan la vivencias personales, como relata una de sus canciones éxito cuyos versos de la primera estrofa dice; “hay hombres que están marcados por el destino y van buscando otros sueños por el camino, por sendas llenas de penas y otras de olvido, hay hombres que lo dan todo por los amigos”, Fray Quebracho es la melodía que más gratificaciones le trajo al artista chaqueño.

Yalo, escribió esa canción porque tuvo la oportunidad de coincidir con ese sacerdote en muchas tardes de su adolescencia. Según relató al auditorio; “su papá prestaba el servicio de transporte que iba de Yacuiba a Caraparí, de ahí a Saladillo y Canto del Agua, comunidad donde el sacerdote llegaba todos los días a las cinco de la tarde. Fue en esos momentos cuando conversaba con el religioso a quien le gustaba el campo, pues éste tenía dones de poeta, Quebracho sacaba sus libros y se ponía a escribir poesía”, y esa fue la veta de inspiración para esa exitosa canción.

LA VIDA MUSICAL DE YALO CUELLAR

Yalo Cuellar, es un compositor e intérprete boliviano que empezó a tocar a muy temprana edad, a los 11 años participó en el Festival de la Tradición Chaqueña y otros eventos regionales, más tarde formó un dúo con Elmer Acosta denominado Canto Sur.

Grabó muchos discos, sus canciones se treparon en el viento para entrar en los hogares, y el corazón de la población boliviana. Pero su voz y guitarra también lo llevaron a dar conciertos en Argentina, Chile, Perú y Ecuador, Washington, Nueva York, Maryland, España, Francia, Italia, Suecia, Suiza y Bélgica.

Sin duda fue vasto el concierto de Yalo Cuellar en el Paraninfo Universitario de Oruro, finalizada su presentación mucha gente pidió autógrafos, se tomaron fotografías, claro que nosotros también no fuimos la excepción. Nos despedimos con otro prieto abrazo, y deseando compromisos internos, como tareas pendientes en la vida de amigo y colega, seguro estoy que pronto así será. Gracias Yalo por tu música.