Corría los años 75, Bolivia vivía una feroz dictadura, nosotros aún adolescentes en colegio, escudriñando la música de los andes en particular los aerófonos, sikus y quenas, si bien teníamos la habilidad innata de interpretarlos, era por demás necesario escuchar a legendarios de la música boliviana Gilbert Fabre+ o Mario Gutiérrez+, ahí es cuando nace nuestro interés por seguir algunas bandas, como: Jairas, Cháscas, Payas, Ruphay y por supuesto a Wara y Grupo Aymara este último del que fui parte.
Corría los años 75, Bolivia vivía una feroz dictadura, nosotros aún adolescentes en colegio, escudriñando la música de los andes en particular los aerófonos, sikus y quenas, si bien teníamos la habilidad innata de interpretarlos, era por demás necesario escuchar a legendarios de la música boliviana Gilbert Fabre+ o Mario Gutiérrez+, ahí es cuando nace nuestro interés por seguir algunas bandas, como: Jairas, Cháscas, Payas, Ruphay y por supuesto a Wara y Grupo Aymara este último del que fui parte.
A propósito de la agrupación Wara, ésta se formó a inicios de los años setenta, como una banda de rock progresivo con la voz del destacado orureño Nataniel Gonzáles (hoy radicado en Francia). Pero también Wara siendo el grupo más emblemático de la época, visibilizó lúcidamente lo aymara en épocas en que lo indio era prohibido y negado por las urbes bolivianas.
Sin duda hay mucho por escribir sobre la verdadera historia de la música boliviana, pero es bueno recordar a grandes maestros que aportaron silenciosamente al desarrollo de la cultura, tanto en el ámbito nacional como internacional, Oscar Córdova Rodríguez es uno de ellos, lo conocí de muy joven, precisamente con la emblemática banda Wara, nosotros junto a otros amigos músicos nos juntábamos para escuchar sus grabaciones, e incluso viajar a La Paz para verlos, Oscar fue nuestro referente.
LA QUENA Y OSCAR CORDOVA
La quena es el instrumento de viento más antiguo que se conoce, sus orígenes se remontan a la prehistoria, antes incluso de que el Imperio Inca se formara. Su uso se expandió rápidamente por toda la zona central de los Andes, donde se ejecutaba para reverenciar a las divinidades, se dice.
Oscar Córdova nació Chuquisaca, desde muy temprana edad, tuvo inclinación a la música gracias a sus abuelos vinculados al arte musical. Después de recorrer experiencias musicales con banda distintas; fue en 1974, que Oscar se enlaza a Wara y comienza a trabajar en la integración de las expresiones musicales tanto autóctonas como criollas, “proyectando un nuevo estilo de música andina de reivindicación de la identidad y el valor de nuestra música que, hasta ese entonces, no había sido conocida ni valorada en los ámbitos musicales, que preferían tocar otras corrientes musicales y no la nuestra. Como expresión de ello, nacen las obras Maya y Paya”, cuenta nuestro entrevistado.
LA MUSICA DE FUSIÓN Y EL JAZZ
Sin duda el camino por la música no cesa, Oscar busca nuevos horizontes (1976) se integra a Grupo Aymara, con una nueva propuesta de música autóctona, grabando varios discos. Posteriormente, a Khonlaya junto a los hermanos Melgarejo Javier y Quito, y nace la emblemática canción “El Encuentro” junto a J. Komori melodía que recorrió el mundo como saeta con pies propios, de esta manera inicia una nueva etapa con la expresión de la música fusión.
Como resultado de esta investigación, Oscar crea el grupo “Ensamble Chuquisaqueño de Antaño” junto a destacados músicos de esa tierra, grabando la obra “Antología Musical de Don Eulogio Córdova M. (1899- 1999) y recopilando, posteriormente, una serie de “Chuntunquis” navideños, de lo más tradicional de Villa Serrano.
Finalmente, a mediados de 80’s, llevado por sus profundas inquietudes personales y creatividad musical Oscar sienta las bases para el inicio de una nueva etapa, luego de experiencias con la música autóctona y criolla durante más de 20 años, destaca su incursión en el Jazz, no solo para enriquecer su propia trayectoria musical, sino aportar con la denominada “fusión” entre lo andino y el jazz.
Sin duda escribir sobre Oscar Cordova, es escribir la historia de la música boliviana, destacar que a este músico caracteriza la responsabilidad y entrega a la música y a ese instrumento milenario como es la Quena, su capacidad y versatilidad le permitió interpretar todas las melodías posibles y en distintos géneros. Ahí el resultado de una trayectoria que engrandece el acervo musical de nuestro país, que silenciosamente como todos los artistas bolivianos aportan al engrandecimiento de la cultura de Bolivia, cuyos gobiernos de turno sean de derecha o izquierda poco o nada hacen para apoyar al artista, quienes viven a su suerte, sin seguro social, sin apoyo económico, sin políticas culturales, una realidad que amerita reflexión, ¿no les parece?
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